viernes, 29 de enero de 2016

Estiatorio Milos

Siempre dicen que "lo que pasa en Vegas... Se queda en Vegas" pero no compartir esta reseña definitivamente se me haría una injusticia para los paladares ansiosos de grandes sabores y buenos momentos.


Ubicado en el Hotel Cosmopolitan del restaurateur Costas Spiliadis y reconocido como uno de los mejores restaurantes griegos de los Estados Unidos, una noche de Bachelorette Party se convirtió en una gran velada de buenas amigas.


Con la advertencia de que los platos eran lo suficientemente abundantes como para compartirlos, pero no limitadas por las ganas de degustar distintos sabores, iniciamos nuestro recorrido gastronómico con una ensalada griega (que por más sencilla que era, los sabores deleitaban ricamente el paladar), un crab cake espectacular y una pila de berenjenas y calabazas ligeramente capeadas y deliciosamente acompañadas de un jocoque con menta, fueron nuestro primer gran tiempo.


No conformes con ello, decidimos pedir "platos fuertes". Un pulpo perfectamente cocido (cosa que pocos logran y que precisamente en ello está el arte de este plato); un pescado del Mediterráneo a las brasas con aceite de oliva y alcaparras, suave pero consistente; y unas costillas de cordero cuyo sabor no atosigaba el paladar sino que por el contrario lo envolvía en un tenue y rico sabor; todo ello acompañado de unas papas griegas, fueron el segundo momento de placer. 


Finalmente, y no por ello menos importante, llegaron los postres. 

Un pastel tipo mazapán de canela con una costra mil hojas tipo griego cuya textura y sabores generaron una enorme sonrisa, fue el primer plato en endulzar nuestros sentidos. Un pastel de chocolate acompañado de una cerveza de frambuesa, cuya degustación, cual maridaje, provocaba una explosión de sabores maravillosa fue el cierre perfecto de esta noche.


Todo ellos acompañado de deliciosos martinis, Evian y Bodoit.


Sobra decir que incluso el pan acompañado de aceite de oliva extra virgen era maravilloso. Por increíble que parezca, esta vez todos y cada uno de los platos fueron sorprendentes.


He de confesar que escoger la foto para esta reseña no fue fácil e incluso pensé en incluir la última que tomamos donde aparecían todos los platos completamente vacíos, pues al final, como dice mi papá "el mejor mensaje para el chef es regresar el plato como si estuviera limpio".


No creo que haya duda de que volvería a este lugar sin pensarlo demasiado así que, estimados viajeros, si además de ver a Elvis y uno que otro show quieren disfrutar de una buena velada, no duden en reservar en Milos.


Nos leemos en la siguiente.


¡Buen provecho!



http://m.cosmopolitanlasvegas.com/estiatorio-milos.aspx



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